
http://eu.oceana.org/es
Oceana, fundada en 2001, es la mayor organización internacional centrada exclusivamente en la conservación de los océanos, la protección de los ecosistemas marinos y las especies marinas amenazadas.
EL PROBLEMA:
Sobreexplotamos los recursos pesqueros
En las últimas décadas, la pesca comercial se ha convertido en un sector de alta tecnología que recibe muchos subsidios y que dispone de sistemas electrónicos pioneros, ordenadores sofisticados, grandes cantidades de combustible y kilómetros de aparejos para buscar y faenar en lugares remotos hasta ahora alejados de los pescadores. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirma que al menos el 75 por ciento de las especies de peces están sobreexplotadas, totalmente explotadas o en vías de recuperación y necesitan medidas de gestión adecuadas.
Vertemos demasiados contaminantes al agua
El mercurio es un contaminante tóxico emitido por las plantas industriales que hay en tierra firme. El mercurio se reintroduce en nuestra cadena trófica a través del pescado con consecuencias potencialmente graves. Según la US Enviromental Protection Agency (Agencia Norteamericana de Protección Ambiental) una de cada diez mujeres estadounidenses tiene en su cuerpo el suficiente mercurio para que éste suponga un riesgo de daño neurológico para el desarrollo de su bebé.
Mientras, las jaulas de engorde que se encuentran frente al litoral no sólo no eliminan la presión que sufren las especies salvajes, sino que provocan una mayor sobrepesca para alimentar a los peces de las jaulas, e impactan de forma muy negativa sobre el hábitat del fondo marino. Los residuos de los peces de las jaulas de engorde cubren el fondo marino, y acaban con el oxígeno y la vida.
Por último, aunque tal vez sea lo más alarmante, el dióxido de carbono hace que nuestros océanos sean cambio climático y más acidificación. Como resultado, cada vez es más difícil para corales y a otras especies de la base de la cadena alimenticia marina crear sus conchas y esqueletos calcáreos. Sin una reducción drástica de las emisiones de dióxido de carbono, muchos de los arrecifes de coral desaparecerán, lo que provocará el colapso de numerosos ecosistemas marinos.
Destruimos la biodiversidad marina
Los artes de pesca destructivos como las redes de deriva, el palangre y el arrastre de fondo destruyen los ecosistemas marinos y matan indiscriminadamente a peces y otras especies de fauna marina, como aves marinas y mamíferos marinos. Todos los años, se lanzan por la borda más de 7 millones de toneladas de descartes y capturas accidentales debido a estas técnicas de pesca tan derrochadoras.
Los arrastreros de fondo utilizan redes con pesos por el fondo marino que son arrastradas en busca de peces o crustáceos en una práctica que sería equivalente a talar todo un bosque para cazar un solo conejo. En un instante, los arrastreros de fondo destruyen hábitats con siglos de antigüedad, como los jardines de coral, y los convierten en llanuras estériles.
Especies amenazadas de tortugas marinas se ahogan al morder los anzuelos de palangres mientras que a los tiburones se les cortan las aletas del cuerpo, para tirar luego éste por la borda.
Oceana trabaja para que nuestros océanos vuelvan a albergar la misma biodiversidad que albergaron una vez, que las culturas pesqueras locales puedan desarrollarse en lugar de desaparecer y que la pesca sea una fuente de alimento segura en todo el mundo.Ya sabeis, hay que hacerle mas caso a los oceanos!!!!!
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